Bajo la sombra del buho. II.II.

Ella seguía intentando escapar de mis brazos, forcejeando, llorando y gritando. Pero nadie la oía, nadie la podía ayudar. La ermita estaba lo suficientemente lejos para que nadie escuchara nada en la aldea…ni los gemidos de sus placenteras noches, ni los alaridos de esta noche.             -¡Para de moverte ya! ¡Y mírame, maldita zorra! ¡Dime, … Sigue leyendo Bajo la sombra del buho. II.II.